Por Raquel Awilda González
-Entre venduteros, masajistas, pedigüeños y sargazo, así transcurre una visita a la playa de esta cuidad turística de la provincia Santo Domingo-
Boca Chica. El agua azul cristalina de la playa de Boca Chica, uno de los principales destinos turísticos de Santo Domingo, permanece con color marrón debido a la incidencia del sargazo, que llega con mayor intensidad en estos meses ante la mirada atónita de cientos de visitantes.
Con su palita de juguete Martín correteaba en la orilla, mientras sus padres estaban sentados en un restaurant de la zona. Mientras ordenaban de comer pasa una masajista por la mesa, luego un vendedor de palito de coco y varias personas que se dedican solicitar ayudas entre los visitantes, que en su mayoría eran dominicanos.
Y es que pese a lo molesto que pudiera ser el sargazo para la mayoría de los bañistas, muchas personas, sobre todo niños, desafían las molestosas partículas y disfrutan de la playa. Sin embargo, otras prefieren observar de lejos el panorama y dicen que ni locos entran en esa agua.
Su llegada masiva a las costas plantea un desafío urgente
La presencia de sargazo en Boca Chica no es nueva, se repite cada año y se intensifica en primavera. Las autoridades han hecho limpiezas puntuales, pero expertos y gremios insisten en que se necesita un plan nacional de manejo sostenible para evitar que esta situación siga afectando el turismo y la economía de la zona.

