Prensa Latina. Luego de semanas de incertidumbre y diferencias entre los actores políticos, líderes de Haití llegaron a un acuerdo para formar un Consejo Presidencial de Transición, hecho que, según conocedores, constituye un paso relevante hacia el reordenamiento de la vida política en el país, asediado por la violencia de las pandillas.
De acuerdo con las informaciones, el ente, cuya concepción fue fruto de una reunión convocada por la Comunidad del Caribe (Caricom) el mes pasado y a la cual asistieron representantes de organizaciones del país y de otras naciones y organismos como México, Estados Unidos y la ONU, culminará su mandato el 7 de febrero de 2026.
Un total de 24 personas, en nombre de todas las estructuras con representantes en el Consejo, firmaron el Acuerdo Político para una Transición Pacífica y Ordenada, documento de 53 artículos y una docena de páginas, y lo enviaron a la Caricom, cuya presidencia pro-tempore ostenta Guyana.
Después de varios días de espera, el Consejo de Ministros finalmente tomó posición y reconoció la existencia de este órgano, aunque no se ha fijado una fecha para la juramentación e instalación de estos consejeros —siete de pleno derecho y dos observadores—, que reemplazarán al gobierno del ex primer ministro Ariel Henry.
El ente, que cuenta con representantes de los principales partidos políticos, además de organizaciones privadas y de la sociedad civil, deberá elegir al nuevo primer ministro tras la renuncia de Henry, quien permanece en Puerto Rico y no ha podido siquiera regresar al país francófono.
Una vez en funciones, el Consejo tendrá que formar un gobierno concertado con el primer ministro, conformará el Consejo Electoral Provisional; establecerá un Consejo de Seguridad Nacional, y firmará decretos y órdenes dictados por el Consejo de Ministros, entre otras atribuciones.
Los ciclos de violencia en la empobrecida nación resultan una problemática de décadas, pero el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021 constituyó para muchos un punto de inflexión a partir del cual el deterioro de la realidad sociopolítica fue aún más evidente.
ESCENARIO LAMENTABLE
Ahora, y a raíz del caos sembrado por un ataque a la principal prisión del país a principios de marzo y la liberación de miles de reos, los ciudadanos presencian un escenario lamentable, pero permanente: el cierre de escuelas y negocios, tiroteos de pandillas que controlan más del 80 por ciento de Puerto Príncipe, la capital; saqueo y quema de viviendas, y asaltos a entidades e instalaciones como bancos, comisarías, terminales aéreas y marítimas y estaciones eléctricas.
Según la Organización Internacional para las Migraciones, solo del 8 al 27 de marzo un número superior a las 53 mil personas abandonaron de manera forzosa el área metropolitana de la principal urbe del estado, ante la creciente espiral de inseguridad provocada por las bandas criminales.
Esos mismos grupos afirman ahora que están decididos a instalar al presidente de su elección pase lo que pase y argumentan que el Consejo recién definido nació en Jamaica, sede de la reunión del 11 de marzo convocada por Caricom, y bajo la atenta mirada del gobierno de Estados Unidos, por lo que no tiene validez alguna.
Los bandidos alegan que los acuerdos supuestamente dejaron fuera de ese aparato a sectores de la ciudadanía haitiana, incluidos personajes con conocidos vínculos con estos criminales, y repiten una y otra vez que el gobierno debe nacer en Haití y no fuera de sus fronteras.
Por otra parte, en el ambiente político ya es pública la tendencia de los que abogan por un ejecutivo bicéfalo, encabezado por un juez del Tribunal de Casación, y expresan su desacuerdo acerca de que el destino de la empobrecida e inestable nación caribeña sea guiado por un consejo presidencial de transición.
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