Inicio Internacionales Estados Unidos, otro “villano” en la historia de Haití

Estados Unidos, otro “villano” en la historia de Haití

por Redacción

Puerto Príncipe.-(Prensa Latina) La vida política en Haití al parecer quiere enrumbarse de una buena vez, sin despegarse de esa lentitud que caracteriza esta tierra del Caribe, donde a veces son obviados muchos actores, pero nunca la presencia de Estados Unidos.

El 23 de abril ocurrió el aterrizaje de dos naves C-130 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en el aeropuerto internacional Toussaint Louverture. Pero, desde el 4 de marzo, ese aeródromo estaba cerrado por la crisis de inseguridad provocada por las bandas, y Haití estaba desconectado del mundo por esa vía.

Nadie entraba ni salía de Puerto Príncipe, solo ellos, los mismos que ocuparon Haití el 28 de julio de 1915 bajo la autoridad del entonces presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, con el pretexto de salvaguardar los intereses de las empresas del país norteño, que supuestamente abandonó esta porción de La Española en agosto de 1934.

Pasado los años, llegamos al 2024. Justamente, en el mes de febrero, los opositores pedían con barricadas incendiadas la dimisión del primer ministro, Ariel Henry, pero nunca sucedió, ahí estaba otra vez la mano de Washington.

En ese contexto, la Casa Blanca renovó su apoyo en la figura de Eric Stromayer, encargado de negocios de Estados Unidos en Haití.

Stromayer invitó a los actores políticos a dialogar con el jefe de Gobierno, repitiendo que “Ariel Henry se irá después de las elecciones”, única manera posible de poner fin a esta transición, que dura demasiado tiempo.

ACUERDO DE 2022

El 21 de diciembre de 2022 fue firmado un acuerdo que establecía que Henry permanecería 14 meses en su cargo, el cual entregaría el 7 de febrero del año en curso. Este debía formar un nuevo gobierno, establecer un Consejo Electoral Provisional y asumir la organización de las próximas elecciones.

Ante su silencio y la ausencia de una actitud que complaciera a los detractores, los opositores comenzaron a promover protestas, pero ahí estaba el espaldarazo.

Ese supuesto aliado de Henry fue el mismo que se negó a escoltarlo a Haití cuando salió desde Estados Unidos, donde hizo escala tras cumplimentar un viaje a Kenya.

El entonces primer ministro firmó con Nairobi un acuerdo para que efectivos de esa nación africana lideraran una fuerza multinacional a fin de apoyar a la Policía Nacional de Haití en la erradicación de la coalición de pandillas denominada Vivamos Juntos.

Henry ahí no estuvo apuntalado; en el aeropuerto de Puerto Príncipe las bandas criminales lo esperaban para cazarlo, por lo que terminó radicando temporalmente en Puerto Rico ante la imposibilidad de aterrizar en República Dominicana.

Con Henry fuera de Haití la nación estaba acéfala y se hacía más necesario establecer un gobierno provisional, encargado de poner orden en la vida política.

El Departamento de Estado presionó para que el neurocirujano de carrera renunciara y finalmente fuera conformado el Consejo Presidencial de Transición, patrocinado por la Comunidad del Caribe.

Estados Unidos estuvo todo el tiempo pendiente del proceso político haitiano e incidió con su insistencia en que el órgano político mencionado quedara oficializado, después de dilaciones provocadas por inconformidades entre los representantes de los partidos.

EE. UU. DISPUESTO A IR MÁS LEJOS

Pero Washington estaba dispuesto ir mucho más allá, como en el pasado; ante el caos político, económico y social que vive Haití, la jefa del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Laura Richardson, no descartó el envío de tropas a este país antillano.

En ese contexto, el sitio Vant Bef Info publicó un informe en que Estados Unidos figura entre los culpables del tráfico de drogas y armas en Haití, elementos que refuerzan hoy el incremento de la violencia en el país caribeño.

“Una parte sustancial del tráfico ilícito procede de Estados Unidos. Los puertos marítimos, los aeropuertos y los puntos fronterizos poco vigilados se utilizan como vías de entrada de estos productos”, subrayó el diario digital haitiano.

Las armas son adquiridas principalmente por miembros de las bandas haitianas y residentes particulares a través de intermediarios.

Los funcionarios de aduanas haitianos incautan periódicamente armas de fuego ocultas con productos alimenticios.

El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reiteró la solicitud a los Estados miembros de que tomen las medidas apropiadas con la finalidad de prevenir el tráfico y desvío ilícito de armas pequeñas, ligeras y municiones en Haití.

La petición está en correspondencia con la resolución del organismo emitida en 2022 y vigente hasta octubre de 2024.

RESPONSABILIZAN A EE. UU. DE LA SITUACIÓN

Sobre la situación que vive Haití, el director de operaciones de Digicel Group, Maarten Boute, responsabilizó a Estados Unidos del caos que reina hoy en la nación.

“Estados Unidos debe reconocer su papel en la actual crisis en Haití”, denunció Boute.

Las pandillas involucradas en el tráfico de drogas para el consumo en Estados Unidos, y el de las armas originarias de ese país, prosperaron aquí debido a la política exterior de Washington.

Recientemente, directivos de la Policía Nacional viajaron a Estados Unidos y tras la firma de un convenio, ahora Haití es miembro del programa Unidad de Investigación de Delitos Transnacionales.

Esta nueva unidad especializada permitirá perseguir las actividades de las bandas criminales y otros delitos a escala internacional, y responder a las necesidades urgentes de la nación antillana en materia de seguridad.

Asimismo, facilitará el intercambio de información entre Haití y Estados Unidos para capturar a los grupos dados a estas prácticas fuera de las leyes.

También trabajarán conjuntamente para reunir pruebas que permitan identificar y avanzar en los casos contra las organizaciones, redes y agrupaciones vinculadas con el terrorismo.

arb/joe

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