Guyana asumió el 1 de enero la presidencia rotativa de la Comunidad del Caribe (Caricom), con la meta de impulsar el desarrollo y la prosperidad regional en los seis meses que durará su gestión al frente del mecanismo integracionista.
En un mensaje por la ocasión, el mandatario de la nación y ahora líder del bloque, Irfaan Ali, mencionó su compromiso por trabajar también en la seguridad de los países de la zona y en preservar el principio de paz.
Ali enfatizó en la prioridad que concederá a respaldar los esfuerzos de Haití por recuperar la estabilidad y la calma, además de promover programas de nutrición y lucha contra el cambio climático en los 15 estados y territorios miembros, entre los que se encuentran Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados y Belice.
El grupo está conformado también por Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago, en tanto Anguila, Bermudas, Islas Caimán, Islas Turcas y Caicos e Islas Vírgenes Británicas son miembros asociados.
El gobernante aludió igualmente a la búsqueda de nuevos mecanismos para materializar el anhelado Mercado y Economía Única del Caribe, con mayor libertad de movimiento de personas, bienes y capital, y anunció la celebración en febrero próximo de la 46 reunión de la conferencia de jefes de Estado y Gobierno de la Comunidad.
Según subrayó, la cita con sede en su país proseguirá con las actividades conmemorativas por el medio siglo de la agrupación de concertación política y económica, fundada el 4 de julio de 1973 por el Tratado de Chaguaramas, en Trinidad y Tobago.
PROYECCIONES 2024
Hace pocos días, en un mensaje de fin de año, la Secretaría de Caricom, encabezada por la beliceña Carla Barnett, realizó un breve balance de lo alcanzado por la organización y algunas proyecciones hacia 2024, con énfasis en la profundización de la integración económica y el comercio.
De acuerdo con la representante, los países avanzaron en los programas y políticas acordados por los Jefes de Gobierno para impactar positivamente las vidas de los pueblos del área geográfica, y lograron adelantos encomiables en la iniciativa para reducir la factura de importación de alimentos.
“Los compromisos decididos con socios regionales e internacionales y foros como nuestro evento emblemático, la Semana de la Agricultura del Caribe, permitieron una interacción significativa con el sector privado y otras partes interesadas”, resaltó la secretaria general.
Igualmente, mencionó la promoción de acciones decisivas para mitigar los efectos adversos del cambio climático durante todo el año, incluso en la reciente Conferencia de Naciones Unidas sobre el tema, y destacó el caso para el reconocimiento de la vulnerabilidad de los pequeños estados insulares en desarrollo.
“Acogemos con agrado el llamado a las Partes para una transición justa hacia energías renovables y reducción de las emisiones de metano, pero esto no va lo suficientemente lejos. La transición debe ser más amplia y requiere una acción mucho más urgente por parte de los principales emisores para mantener vivo el 1,5 (límite del aumento de la temperatura global)”, alertó.
Precisamente, uno de los países del bloque, Antigua y Barbuda, acogerá del 27 al 30 de mayo venidero la Conferencia sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, a celebrarse bajo el tema Trazando el rumbo hacia una prosperidad resiliente y con la presencia de más de cinco mil delegados.
“Los últimos 50 años nos han enseñado que con la acción colectiva podemos lograr mucho más”, afirmó Barnett, quien aseguró que con una sola voz el bloque denunció las guerras devastadoras que han precipitado crisis humanitarias y manifestó su apoyo a la adhesión a los principios fundamentales del derecho internacional.
las/Prensa Latina

