Washington (Prensa Latina) La industria biotecnológica de Estados Unidos es impresionante, sin embargo, presumiblemente podría generar aún mayores beneficios con solo reducir al menos un 10 por ciento el presupuesto que este gobierno destina a gastos militares.
Así opina a Prensa Latina la máster en Biología Molecular y Biotecnología Mary L. Porfido, al referirse a esta importante industria de la era moderna que quizás es única porque no está definida por sus productos, sino por la ciencia y las tecnologías utilizadas para fabricarlos.
En este ámbito es fundamental lo que ha representado en el sector farmacéutico, aunque cada vez más su uso se extiende a otros sectores como la agricultura, la minería y el tratamiento de residuales, apuntó.
“Cuando comparamos el volumen total de la industria de la Biotecnología con el presupuesto de defensa de Estados Unidos, vemos que este último es 4.6 veces mayor”, afirmó.
Según la científica, que trabajó hasta su jubilación en los laboratorios de investigación de la Universidad de Yale, “una reducción digamos del 10 por ciento de este presupuesto dedicado a cuestiones de defensa podría generar enormes beneficios adicionales a la salud, sobre todo para personas de bajos ingresos”.
También existirían “más recursos para la investigación y desarrollo de nuevos fármacos o semillas más resistentes a los cambios climáticos, más programas de investigación para las universidades, más estudiantes como internos durante las vacaciones, generando un gran avance social”, subrayó Pórfido .
En 2022, Estados Unidos contaba con unas tres mil 280 empresas de biotecnología, lo cual supone, comparativamente, un aumento del 7,4 por ciento respecto al año precedente. En enero actual son alrededor de tres mil 500 compañías que emplean a unos 410 mil trabajadores, de acuerdo con datos de prensa.

LOS CAMINOS DE LA INDUSTRIA
Durante gran parte del 2022, mientras los mercados públicos se hundían y las tasas de interés subían a su ritmo más rápido en décadas, las acciones de biotecnología tuvieron un considerable descenso de valor.
Más recientemente, cuando la inflación comenzó a suavizarse, generando esperanzas de una política más acomodaticia, la biotecnología ha regresado, señalan referencias a la industria. Pero -a juicio de expertos- la recuperación no es frecuentemente lineal y sin oscilaciones.
La historia de la biotecnología durante 2024 no será enteramente agitación ni enteramente crecimiento. Se prevé un reinicio fundamental: una realineación de la industria nacida de las condiciones macroeconómicas más amplias y de las dolorosas lecciones aprendidas de la pandemia global, anticipan.
Por eso, para Porfido, el futuro de la industria de la biotecnología en los Estados Unidos presenta desafíos y oportunidades.
“Algunos de los desafíos son, por ejemplo, los vencimientos de patentes, una cantidad apreciable de productos biotecnológicos pueden perder la protección de sus registros”, dijo.
Pero también son un reto las “presiones regulatorias de los precios, las actividades regulatorias de la FTC (Comisión Federal de Comercio) y la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos, que implican un entorno a precios más estrictos, lo que desafía los recursos dedicados a I + D (investigación-desarrollo)”.
Comentó sobre la lentitud y el costo de las aprobaciones de los nuevos productos, y además las luchas por la financiación de la biotecnología.
Según estimados la inversión en la biotecnología, incluido el capital de riesgo y la financiación de deuda, disminuyeron significativamente en 2022 y en 2023, lo que afectó la estabilidad financiera de las empresas, sobre todo las más pequeñas.
Sin embargo, argumentó, “las oportunidades en la industria tienen mucha fortaleza en innovación y a pesar de los desafíos, siguen siendo sólidas”.
También llamó a centrarse en el crecimiento, tanto en el volumen de producción como en el aprovechamiento de tecnologías -como la inteligencia artificial-, para optimizar las operaciones que ofrecen vías al éxito futuro.
SOBRE LOS GASTOS EN DEFENSA
El pasado 22 de diciembre, el presidente Joe Biden promulgó la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para el año fiscal 2024 que tendrá un gasto militar récord de 886 mil millones de dólares.
Días antes, el Senado había aprobado el proyecto de la NDAA (siglas en inglés), instrumento que establece los gastos y políticas del Departamento de Defensa, y la Cámara de Representantes también votó a favor de este presupuesto sin precedentes.
El aval a ese presupuesto militar se produjo a pesar de las preocupaciones sobre la extensión de la sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, que permite la observación sin orden judicial de ciudadanos estadounidenses.
Los miembros del bloque progresista del Congreso alentaron a sus miembros a rechazar la iniciativa legislativa, aunque finalmente solo 45 demócratas votaron en contra de la NDAA más grande de la historia de Estados Unidos.
La Unión Estadounidense para las Libertades Civiles advirtió que es “increíblemente desalentador que el Congreso haya decidido prorrogar una ley de la cual se abusa fácilmente sin hacer ninguna de las reformas que se necesitan para proteger nuestra privacidad”.
De forma comparativa, el gasto militar de Estados Unidos es tres veces superior al de China (292 mil millones de dólares) y 10 veces el de Rusia (86.4 mil millones de dólares), de acuerdo con datos oficiales.
Por eso -concluyó Porfido- cuando leo tales cifras ratifico mi convencimiento de cuánto más se podría hacer si se redujeran esas cifras astronómicas y se destinaran a crear nuevos productos tanto en el campo de la farmacéutica, en la agricultura, como en producciones no alimentarias relacionadas con el cambio climático.
arb/crc/dfm (Prensa Latina)

