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La humanidad: Entre su destrucción o un nuevo parto histórico de progreso

por Redacción
Jorge Meléndez, representante del Instituto Schiller en RD.

Entre la acelerada destrucción de la economía de occidente, que, a sus líderes o sus dueños, les hace provocar guerras de todo tipo, hasta conseguir la reacción en cadena de todo el sur global, o ahora la mayoría global, en busca de nuevas alternativas como respuesta a sus formas de violencia.

La humanidad está cambiando aceleradamente. Las nuevas alianzas globales están dejando atrás a Occidente y estos están todavía cegados de creerse los “dioses del Olimpo”, pero ahora, sus designios están dejando de funcionar, y parece que todavía o no se dan cuenta, o muestran múltiples formas de cinismo.

La humanidad confronta un dilema existencial, autodestruirse o establecer un nuevo sistema de seguridad y desarrollo, tal como lo expresara en sus múltiples conferencias Helga Zepp LaRouche, presidenta del Instituto Schiller.

¿Qué debemos entender en estas afirmaciones?

Emerge el nombre de Lyndon LaRouche, que desde hace mucho tiempo señalaba las características autodestructivas de la economía mundial a partir del desacoplamiento de la relación del dólar con el oro, con la terrible decisión del presidente Nixon de agosto de 1972; en la que el factor especulativo empezaría a jugar el rol principal de la economía y con más relevancia, en su etapa final, hoy en día.

LaRouche, que ejemplifica lo que pasa hoy en día con su didáctica “Triple curva de desplome”, esta, es el símbolo de dicha advertencia, mientras los agregados monetarios y financieros se disparan en un crecimiento descomunal, exponencial, provocada por la especulación, la producción se cae a pedazos en la mayoría de las naciones del mundo que todavia siguen aferradas al viejo sistema economico. Hay otros que están tomando una nueva ruta y eso es un faro de esperanza para la humanidad.

El sistema de Bretton Woods de 1944, casi terminada la Segunda Guerra Mundial, aunque, no cumplía las ideas centrales de Franklin Delano Roosevelt, de darle bienes de capital e inversiones a las naciones más pobres, por lo menos evitó que se salga con la suya el imperio británico que a partir de ese momento se vuelve “invisible” con la City de Londres. Se pudo derrotar a sus propuestas, que llegaron de la mano de John Maynard Keynes, ¿qué hubiera pasado si su propuesta del Bancor se hubiera aprobado? Hoy estaríamos peor, con un monopolio de poder casi difícil de derrotar.

Por lo menos se fijó una relación del dólar con el valor de una onza troy de oro, para permitir primero conseguir tasas fijas de interés, que se establecieron hasta en 3 -4 por ciento anual y una canasta de monedas para mantener cierta paridad monetaria internacional.

Esto lamentablemente solo duró 27 años, hasta que las propias presiones británicas y algunas presiones de otras naciones, sabiendo que podrían perjudicarse, sobre todo con el oro que tenían en otros lugares, como el caso de Francia, en la Reserva Federal, decidieron romper estas reglas de oro.

Esa decisión del presidente Nixon dio motivo a todo el desastre ulterior que dura ya 52 años, el sistema de Bretton Woods ya tiene 80 años, está envejecido por la naturaleza destructiva de sus políticas y ya debe pasar a mejor vida con una nueva geometría financiera para el mundo.

Unas rápidas revisiones de todas las burbujas explotadas nos pueden dar una idea de su dañina actividad.

Después de esa decisión de 1972, inmediatamente empezó la aspiración desbocada de liquidez de la banca privada, desde la llamada crisis de los petrodólares, 1973, extracción de liquidez en contra del mundo, que ejemplificó inmediatamente el tema de la crisis de la deuda de las naciones en vías de desarrollo, ya en el año 1975 está entraba a un desarrollo mayor, y en todos los foros del grupo de los 77 que era la continuación del movimiento de no alineados ya se hablaba de formar un club de deudores, y el tema de la moratoria, que casi se convirtió en una consigna general, esto, fue torpedeada por la banca usurera y sus lazos politicos.

Es después del golpe de Pinochet en 1973, ya para 1974 de forma coordinada con los llamados “Chicago Boys”, empezaron a ejecutar el programa neoliberal para Iberoamérica, que más adelante pasaría a ser el programa común del continente con la llamada “Iniciativa de las Américas” de George Bush Sr.

Luego empezaron a desatarse los juegos especulativos con los llamados “bonos chatarras”, valores ficticios de empresas quebradas que adquirían valor y desataron la parte más nociva del sistema, las apuestas en todo su esplendor. Este paquete es el que domina el sistema, hoy es más complejo y sofisticado, son los llamados “derivadas financieras”, de la burbuja actual 2 billones de dólares corresponden a este valor que en la economía real sería cero. Hoy la deuda externa de las naciones del mundo escasamente sobrepasa el 15 por ciento de ese monto.

Para inicios de los 80 solo Iberoamérica debía poco más de 276 mil millones de dólares y según estudio del Instituto Schiller, cuando menos, poco más de la mitad de la deuda era por el diferencial del valor de las tasas de interés, que a su vez, también perjudico los términos de intercambio y los ahorros internos ante la tremenda fuga de capitales por esta forma dirigida de controlar nuestras economías, más la pérdida del poder de ingreso de la población, por las imposiciones de devaluaciones contra las monedas nacionales. El verbo activo era austeridad y freno al desarrollo.

Algunos gobiernos como el de Alan García del Perú (1985-1990) enfrentaron el problema de la deuda, su gobierno decidió por el pago del 10 por ciento del valor de las exportaciones a la deuda externa, esto fue respondido con tal presión de los organismos internacionales, más el error del método de nacionalizar la banca, sin una alternativa, y negativos consejos, lo hicieron fracasar, salió muy golpeado, acabó con una hiperinflación.

Lo más relevante de esta decisión, para que pudiera haber tenido éxito, es que no pudo conseguir el apoyo de algunas naciones claves como Argentina, Brasil y México que impidió que se convirtiera en una alternativa para enfrentar le tema de la deuda.

En 1986 el gobierno de Brasil, de Itamar Franco, decreto una moratoria a su deuda, asfixiado por los altos intereses predominantes, no solo a dicho país, sino el resto del mundo.

Màs adelante, en 1994 explota la crisis mexicana, la receta neoliberal, provoca lo que se llamó el “efecto tequila” a la combinación de neoliberalismo durante el tiempo de gobierno de Carlos Salinas de Gortari, la especulación acabó con la economía mexicana. Los CETES y los TESOBONOS se combinaron para saquear a México.

Semanas antes también habían conducido a la quiebra al Condado más rico de los Estados Unidos, el condado de Orange.

Este efecto fue mundial, quebró uno de los bancos símbolos del imperio británico el Barings Brothers y ya para el periodo 1997- 1998 se desató la crisis asiática, es periodo fue dramático para los llamados “tigres asiáticos” que de buenas a primeras se convertían en solo unos “gatos techeros”, Malasia con su moneda el Ringgit, Tailandia con el Bath, Corea con el Won, Japón con el Yen e Indonesia con la Rupia, Indonesia. Sufrieron corridas consecutivas hundiendo el valor de sus monedas por las operaciones, básicamente de los llamados “capitales golondrinos”.

Siguieron las crisis de la deuda con, las crisis de Rusia, otra vez Brasil, luego ya para los inicios del nuevo milenio apareció la crisis del Y2K que también generó otros procesos especulativos.

Empiezan a manifestarse en los llamados países industrializados signos de crisis de ese mismo proceso. Ya en el 2004 hay una tendencia, especialmente en la economía de los EU, a las caídas de su producción, la inversión en infraestructura.

Que se incrementó con la “crisis de los subprime o de los bienes raíces” del 2008, como la bursatilización de los títulos a nivel internacional, muchos de ellos sin valor, chatarras más sofisticadas, que si se dejaran al libre mercado se hubiera hundido el sistema financiero internacional.

Pero apareció la “mano invisible” y con una combinación de lo que llamaron “Emisión cuantitativa” rescataron a los bancos quebrados hasta el día de hoy completando la burbuja de los 2 billones en papeles inservibles, pero que el sistema financiero moribundo pretende, aunque sea rompiendo brazos mantener vivo.

Con la pandemia del COVID 19, se puso en evidencia esta situación, y las elites occidentales bajo las presentes circunstancias, no tiene mucho que ofrecer, a no ser por una salida racional que sería reorganizar por quiebra el sistema financiero internacional, y por una nueva geometría de seguridad y económica tal como lo ha propuesto el Instituto Schiller, en la voz de Helga Zepp LaRouche, lo otro sería apostar por la guerra no importa acaben con la raza humana.

Estamos en medio de una catástrofe financiera monetaria y económica mundial y la humanidad necesita una nueva geometría económica y de seguridad que garantice que las naciones más pobres puedan ser soberanas y salir de la pobreza. Es hora de abandonar la geopolítica por la cooperaciòn

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